Guárdame el deseo
de fundirnos despacito.
De encontrar en tu mirada
aunque sea un poquito.
De encontrar en tu mirada
aunque sea un poquito.
Vas, vienes y te alejas.
Corro tras tus huellas.
Miras, sonríes, me ignoras.
Cuando no vuelves, no pasan las horas.
Cuando no vuelves, no pasan las horas.
Si supiera, señor, si supiera.
Que a mi corazón lo tiene en guerra.
Da igual, si de todas maneras,
siempre está frío como en la nevera.
Pasa, me abraza y me olvida...
Nosé si esto tendrá una salida.
Despacito, murmurando.
Siento tu perfume provocando.
Aniquilando pensamientos,
reviviendo sentimientos.
Agotando ilusiones,
te sumerges en mil canciones.
Navegas las olas de el río más profundo
y luchas contra el juego de este amor,
arma de doble filo,
un disparo al corazón.
Sabes bien a dónde te diriges,
nada te frena y me condenas
a esta soledad que consume mi alma.
De a poco, lentamente.




















