oí su voz, oí su voz.
Y en esa oscuridad
inmenso sol, inmenso sol.
Aún recuerdo su sonrisa
tan cálida pero de prisa.
Aún veo su llegada...
en las mañanas con la helada.
Atrevida y precavida,
tímida pero entregada
a vivir su corta vida,
eligiendo su partida...
triste fue la llamada.
Y todo fue en un instante
Tan valiente, pero cobarde.
Tan pequeña pero inmensa.
Decidió partir,
no luchó por seguir.
Y solo recuerdo tengo de ella,
en mi mente como una estrella.
Tan Serena fue su vida,
Tan Serena, y no se olvida.
Te extraño mucho Sere, espero que ahora seas muy felíz como te lo merecés, estés en donde estés.









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